miércoles, 6 de junio de 2018

Género y Fuerzas Armadas en Ecuador




Las Fuerzas Armadas en Ecuador se adaptaban al régimen de no aceptar a mujeres de forma radical. Poco a poco fue cediendo hasta que fue en los años 50 y 60 que por primera vez, las mujeres son aceptadas en aquellas Fuerzas.  Actualmente, la mujer es considerada un elemento imprescindible en el Ejército, presentándose de forma igualitaria para cualquiera de los dos géneros. Los inicios de esa igualdad son fundamentales para entender que lo que ahora se ve normalizado no fue de un día para otro, teniendo dificultad por el machismo en sí. Si la sociedad en conjunto le da mayor aceptación al género femenino, obviamente que en las Fuerzas Armadas se tendrá mayor aceptación, hasta en el punto en que esté completamente normalizado.





La inclusión dentro de la vida militar de las mujeres en Ecuador, no ha sido tarea fácil, sin embargo, las nuevas políticas públicas, como la de igualdad de género de FF.AA., (Fuerzas Armadas) quienes han ayudado a mejorar la presencia femenina en labores militares.  La primera Fuerza que incorpora a mujeres oficiales fue la Naval, al hacer su primer llamado en 1977 para oficiales especialistas, es decir oficiales que se incorporan a las Fuerzas Armadas luego de haber obtenido un título universitario. En 1999 la Escuela Superior Militar Eloy Alfaro graduó seis tenientes especialistas y aceptó a ocho mujeres bachilleres como cadetes.

En encuestas del 2015, el Ejército Ecuatoriano cuenta con  462 mujeres, la Marina  429, mientras que la Fuerza Aérea Ecuatoriana tiene  282 militares. El porcentaje total de personal femenino en las Fuerzas Armadas es del 2,9%.  Se subraya que las mujeres dentro de Fuerzas Armadas tienen la misma responsabilidad que los hombres y el mismo compromiso de servir a su patria y al pueblo ecuatoriano por lo que tienen la misión de desempeñar sus funciones con el mismo espíritu de servicio.

Karla Pozo (La subteniente de transportes) quien fue la primera policía militar, comenta que no existió diferencia alguna en su instrucción por ser mujer. Por eso se siente orgullosa de haber superado este reto profesional que, por cierto, no fue fácil pues debió enfrentar disturbios y motines como parte del entrenamiento. “Haber aprobado este curso ha sido muy gratificante, es muy complicado igualarse al nivel de los hombres y lo bueno es que soy la pionera en esto y más mujeres también pueden demostrar  que si pueden” indica Pozo.

Entre mujeres y hombres existe una diferencia primordial, y es que aunque estereotipos han desaparecido en su mayoría, la mujer militar también  se hace cargo de las labores cotidianas del hogar, los hijos. Siendo algo extra, aunque no debería ser así, puesto que es verdad que el bebé es engendrado en el vientre materno, pero tres meses después de que nazca, una mujer podría volver a la actividad militar.  Con el objetivo de impulsar la inclusión femenina en las Fuerzas Armadas del Ecuador desde el Ministerio de Defensa Nacional se ha impulsado una “Política de Género de las Fuerzas Armadas del Ecuador” que busca ser inclusiva en el ámbito militar, estructurada bajo cuatro objetivos:
– Fortalecer la igualdad de oportunidades de acuerdo al plan de carrera para hombres y  mujeres.
– Fomentar el Buen Vivir para el personal militar femenino y masculino en los repartos militares.
– Fomentar la coeducación del personal militar basada en el respeto a los principios de igualdad y no discriminación por causas de género.
– Controlar y prevenir hechos discriminatorios basados en sexo que tenga por objeto menoscabar o anular derechos.

Las mujeres que se encuentran en el Ejército, ya no solo están en cargos que no impliquen entrar al campo de acción, (proceso logístico y administrativo) no, ellas participan activamente en el campo de batalla. Poco a poco, la participación de las mujeres en las Fuerzas Armadas se presenta cada vez más profesional en similares condiciones de sus compañeros varones.

En la medida que la mujer se implica en el ámbito militar, esta procura guardar  paralelismo cercano con la forma en la que se desenvuelve en el mundo civil. Es decir, el rol que la mujer cumpla dentro de la sociedad ecuatoriana será el rol que cumpla dentro de las instituciones militares. Según el feminismo posmoderno, se evidencia que los roles tanto de hombres como mujeres son imprecisos, debido a  que son creados y reforzados todos los días por cada uno de los miembros de una sociedad.  

El papel de la mujer en cuestiones políticas y militares se registró desde la época colonial con María Caiche, (Nació en el pueblo de Daule entre 1.550 y 1.570.) quien llegó a ser cacique de Daule y Quijos e hizo que los dauleños dejen de trabajar sin paga para los líderes españoles. Por otra parte, en las guerras de independencia es casi imposible olvidar a las “Tres Manuelas” quienes dejaron del lado el rol femenino impuesto y se dedicaron a liberar a su pueblo de imposiciones extranjeras para comenzar a construir un país libre.

En el año 1999 ingresaron a la Escuela Superior Militar Eloy Alfaro las primeras cadetes mujeres para convertirse en subtenientes de Servicios; aunque eran once, alrededor de la mitad se graduó después de cuatro años de formación militar, tal y como lo haría un cadete varón. La ESMIL recibe anualmente alrededor de mil aspirantes a cadetes, de las cuales entran sólo 250 después de realizar evaluaciones psicológicas, académicas, médicas y físicas. No hay diferencias entre los cupos de hombres y de mujeres pero anualmente no ingresan más de 20 aspirantes mujeres ya que no hay gran demanda y no todas cumplen con los requerimientos necesarios para el ingreso a un régimen militar.

Las mujeres de la Fuerza Terrestre pueden aspirar a ser parte del arma de Ingeniería, lo que significa que preparan el terreno para la guerra y proporcionan movilidad para los soldados construyendo y destruyendo distintos obstáculos. Por otra parte se encargan  también de la contra movilidad, esto significa que colocan obstáculos para dificultar el paso del enemigo. Dentro del área de Comunicación Social, las mujeres manejan operaciones psicológicas, en donde se utilizan distintas estrategias que aportan a la guerra ya que, dentro de un conflicto armado, pues hay batallas que se ganan únicamente con estrategia sin el uso de la fuerza. Actualmente en la FAE las mujeres cadetes pilotos se preparan para volar helicópteros y aviones subsónicos y en pocos  años, cuando logran cumplir todos los prerrequisitos, pueden volar aviones supersónicos  activamente en caso de guerra.


Las FFAA cambian a la par de la sociedad, entonces si la sociedad “permite” que las mujeres hagan lo mismo que hacen los hombres, también incentivan a la igualdad de género, así como en otras instituciones. Es por ello que se la compara con un espejo.  Si los cambios que favorecían a las mujeres ecuatorianas dentro de la institución armada en el Ecuador llegaron a realizarse, es nada más y nada menos  porque toda la sociedad ecuatoriana cambió con respecto a su posición en los roles de género. Es posible decir que toda institución es el reflejo de su sociedad, y en ese caso las Fuerzas no son la irregularidad a la regla. Las diferencias entre hombres y mujeres definitivamente existen; sin embargo, debe entenderse que estas diferencias han sido socialmente construidas desde hace siglos atrás.

 La gran diferencia actualmente entre hombres y mujeres en el mundo militar es el número, ya que hay un 1,6% de mujeres frente a un 98,4%, pero así mismo hay menos mujeres que hombres que son dueñas de sus empresa, que están involucradas en altos puestos de trabajo, en la política, o que poseen inmuebles. Los factores que impiden que la mujer progrese en las Fuerzas Armadas son nulos, ya que es más bien es un factor cultural. Aun así, a medida de que el rol de la mujer se transforme en la sociedad, también las FFAA cambiarán al mismo compás.




En fin, las Fuerzas Armadas apoyan la inclusión, y la motivan a diferentes organizaciones, con las cuales se acepta en mejores condiciones el papel de la mujer. Puede que el hombre tenga más fuerza que una mujer, pero la mujer es capaz de superar al hombre en resistencia, datos que hacen posible la aceptación de una mujer en muchos ámbitos que antes eran negados a ellas, y sí, las Fuerzas Armadas era parte de ellos. En el 2015 era el 1,6% de mujeres a 98,4% de hombres, en aquella institución, pero día a día, aumenta el porcentaje y no solo en las F.F.A.A. sino en todas las organizaciones restantes, haciendo posible la inclusión ciudadana, con los mismos derechos y obligaciones que todos.

Información y datos relevantes tomados de las siguientes fuentes:


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